lunes, 21 de febrero de 2022

Balada para un loco de Lavapiés

Introducción:


Esto es  homenaje a la cordura de los "locos", y la belleza que se puede encontrar en lo más despreciado por la sociedad. *


Escena:

Hay un árbol, una niña jugando a la pelota, un travesti bailando, un milico desfilando.


Aparece Sánchez que recita :


Las tardecitas de Lavapiés tienen ese… qué sé yo, ¿viste?

Salís de tu casa, por el Amparo.

Lo de siempre: en la calle y en vos.

Cuando, de repente, de atrás  de un árbol, se amanece él.

Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus:

medio melón en la cabeza, las rayas del Atleti pintadas en la piel y una banderita de taxi libre levantada en cada mano.

¡os reís!...

Parece que sólo le veo yo.


Porque los maniquíes le guiñan;

los semáforos le dan tres luces celestes,

y las naranjas del frutero de la esquina le lanzan azahares.

Y así, medio boludeando,  medio bailando,

se saca el melón para saludarme, me regala una banderita, y me dice...


Ruiz:


Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...

No ves que va la luna rodando por Callao;

que un corso de astronautas y niños, con un vals me baila alrededor...

 ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!


Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...

Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;

y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...

el loco berretín que tengo para vos:

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!

Cuando anochezca en tu porteña soledad,

por la ribera de tu sábana vendré

con un poema y un trombón

a desvelarte el corazón.

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!

Como un acróbata demente saltaré,

sobre el abismo de tu escote hasta sentir

que enloquecí tu corazón de libertad...

¡Ya vas a ver!


Sánchez:

Me dice

 ¡Salgamos a volar, amiga mía,

subite a mi ilusión super-sport,

y vamos a correr por las cornisas

con una golondrina en el motor!


Del manicomio nos aplauden:

"¡Viva! ¡Vivan!",

los locos que inventaron el Amor

... y un ángel y un travesti y una niña

nos dan un valsecito bailador.


Ruiz:

Nos sale a saludar la gente linda...

Y loco, pero tuyo - ¡qué sé yo! - 

provocas campanarios con tu risa,

y al fin, te miro, y te canto a media voz:


Quereme así, piantao, piantao, piantao...

Trepáte a esta ternura de locos que hay en mí,

ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!

¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!



Quereme así, piantao, piantao, piantao...

Abrite los amores que vamos a inventar

la mágica locura total de revivir...

¡Vení, volá, vení!

¡Trai-lai-la-larará!


Sanchez y Ruiz:


¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! Loca ella/él y loco yo...

¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!

¡Loca ella/él y loco yooooooo!

                          * * *

Se quedan dando vueltas alrededor del árbol y de las personas del escenario bailando y riendo locamente.

Balada para un loco fue el primer tango que tuve la osadía de cantar, cerquita de Lavapiés,  con un gran profesor y tenor:

* Santiago Induni tenor y profesor de canto, conocedor del tango en su esencia.

TENOR



Tango de Lavapiés



Crecí oyendo los discos de Carlitos Acuña que mi padre tenía junto a los de coplas y zarzuelas. En algún momento escuchaste a Gardel, al Polaco, la Varela, y decenas de voces tan diferentes a lo de acá como podía ser Lebrijano, El Turrón, el Habichuela. la Lole y tantos otros.


El alma maleva tenía algo que ver conmigo y su porte pegaba con el chulo castizo de Lavapiés, barrio también gitano y flamenco que llevaba en vena.

El caso es que nunca se despegó de mi el bandoneón y sentías ese tango  hacerte vibrar como una soleá, en otra onda pero directo  al centro sensible donde se encuentra la madre y su continuación, la pareja por las que sentimos apego.


Había carga machista en muchos tangos, normalmente dolorosa y maleva también paternal pero más dulce que el punto flamenco donde esa carga solía ser más violenta. 


Tangos y flamenco podrían coincidir en un burdel más o menos elegante,  en humosa milonga o bullicioso colmao y casi siempre entre gente de arrabal.

La gente en mi barrio se reunía en tugurios donde se arrancaban por el Piyayo por fandango o soleá, siempre regados por buen vino y mejor compañía. Allá supongo que a son de Cacho Castaña.


También hay ternura, sentimiento y poesía en ambos palos, para cualquier poeta fue y será una necesidad mostrar su desnudez en esas armonías, se pueden mezclar y embellecer juntos nuestros sentidos. 

Las personas que paren sus rimas son poetas del alma, muchas veces rota quizás como la mía.