jueves, 6 de enero de 2022

EL RASTRO

 Escuchas una voz grave:

¿Quién te va comprar si no tienes ningún valor?

Una sutil vocecilla te susurra: 

¡HAZTE CON ESE VALOR DESDE DONDE SEA!

…y continúa:

Hoy es pronto, mañana no sé. 

No puedes decir que ya es tarde.

Insiste:

¿Recuerdas tu slogan favorito?

¡O TE MUEVES O TE MUERES!

Y tu tantra:

 ¡FUJUVO! zFuerza zJusticia zVoluntad

Oyes a la primera voz con sorna:

¡Ja! En donde no hay, nadie puede robar. 

Y la que susurra:

¿Quieres pararte y resetear? 

Y la otra insiste:

Te consideras con más valor muerto que vivo.  

¿Qué horizonte quieres?

*  *  *

Dando unos manotazos al aire, haciendo callar a las voces, te dices ¡piensa como tú!  individuo que se conoce mejor que nadie hasta en los más escondidos lugares, que sabe lo que ha vivido, sus traiciones o meteduras de pata y los labios que besaste y los órganos que adoraste y como viviste tu cuerpo muchas veces al límite siempre sin querer hacer daño a nadie.

Pero desde algún momento, mucho tiempo atrás, vives como rodando y sin control de la propia vida, en este caso PARA O TE MUERES 

Y no puedes culpar a nadie tú eres el responsable de tu vida.

Puedes decir que naciste mal, que estuviste sobreprotegido, que siempre fuiste un ser diferente a tu generación y que sentías y pensabas de forma diferente, puedes decir que te metiste mogollón de mierdas desde anfetas a LSD o algún caballo y mucha hierba,  y que desde antaño te sentías controlado y no admitías el poder. 

O quizás fueras un niño especial con una sensibilidad distinta que quería romper con todo porque se sentía extraño en ese mundo y que casi siempre cobraba. 

Y ese imperante y agotador deseo de amar.

Te puedes buscar todas las excusas que quieras y te puedes quedar con lo negativo si es lo que quieres, pero has sabido salir de muchas y te agarraste a la vida en otras muchas, con rasguños y heridas pero saliste y toreaste a la Catrina quizás con protección pero  VIVISTE. 



TANGO MALEVO DE MI ARRABAL

Hazte una rayita brother 

pasa que te quemas

mi última china 

se te nota la fusca ¡ Madero !

Vamos de sirla 

que habrá julais 

La casa de la Toñi 

donde van los abuelos 

a desovar.

Pero cuando Toñi 

recibe al cardenal

nanay de llamar 

En el bar de manguis 

carteristas y peristas 

Una mesa de naipes y ...

poca gente de bien 

¿Qué me traes?

Un peluco que parece de colorao 

y unos anillos 

de dos pringaos 

¿Qué me das?

Cuatro rayitas de jaco

¡Va que chuta!

Vuelva usted mañana 

¡Pringao!


Difícil ser bueno 

entre macarras 

yonquis y sirleros


Y una luz

siempre cerca

la que te deja vivir

la vieja que espera


¡NO ME ENCAJA! o el porqué no me gustan las cajas

 

Ese mundo de cajitas, que desde hace 100 años nos maneja.

Aquellas que desde Detroit inundaron toda la faz de la Tierra.

O aquellas que alejaron a los humanos de la tierra en espigadas formas.

También cajas enormes que surcaban océanos manchando todo.

Cajas voladoras supersónicas y ensordecedoras.

Esa cultura de la caja nos gobierna desde hace más de un siglo.

La humanidad se ha alejado de su raíz. La de los campos con senderos, la del campesino,  la de una velocidad asimilable, la de familias y barrios, la de sentir los olores que emana la Tierra,  y los sonidos que emite. Todo esto, alguien decidió, debía someterse a esas nuevas cajas y por tanto plastificar los campos y convertir las urbes en poblaciones girando todas alrededor de esas cajitas.

Salió mucha humanidad de los campos y fue a las crueles ciudades para ser explotada a cambio de una nómina que le permitía pagar los recibos de créditos con los que hacerse con una caja pequeña donde vivir.

Desde entonces pasaron muchas cosas, la Revolución Soviética,  el crack económico y otros similares maquillados, los ingentes traslados de nativos de forma oficial, las masacres  emitidas en vivo (irónico) y en directo  para que sean oídas y vistas en cajitas que esperan a la población en las otras cajas en donde  hacen parte de sus vidas.

En un plisplás todo el globo se sometía a esas cajas, ciudades para ellas. Y esas cajas a su vez  había que llenarla con otras cajitas que servían para que la población olvidara sus orígenes, y fueran fácilmente adocenadas  y manejadas.

En unos instantes la Tierra se llenó de cajas de todo tamaño que servían para todo desde acunar hasta enterrar, desplazarse a velocidades impensables y multitud de usos que hacen la vida más agradable y más excitante por lo menos a una pequeña parte del universo.

Y la humanidad que aún vive sobre la tierra de sus raíces desea abandonarla para engrosar la población del mundo rico -bueno es donde se puede comer y donde no te matan  o eso creen-  y eso aunque no te permitan ser considerada como una ciudadana como ellos.

¿ Es mejor vivir así a cambio de unos frijoles que recogerlos de la huerta ?

A todos estos recipientes y artilugios se unieron hace bien poco otros más pequeños, caben en una mano, saben todo de nosotras y es de facto la forma de manejar grandes poblaciones, unas pocas compañías tienen datos de millones de personas, sabiendo donde está y lo que le gusta y sus vicios y lo que piensa o en quien cree.

¿Cuánto tiempo tardaría la masa en levantarse si no tuviera ese acceso?

Ojalá no fuera así y nos diéramos cuenta que se puede vivir sin ellas al igual que con las que se mueven alrededor del globo a grandes velocidades y por los tres medios y que las únicas cajas que necesitamos son los aquellas donde se crían y educan los hijos y el que sean lujosas no supone ser mejor hogar y que vivir en ambientes más cercanos supone menor riesgo contra epidemias y otros, riesgos  y  realmente es más humana.

Como decíamos ayer...


Después de más de 10 años de aquellos primeros quejios y sin abrir la boca. Me presento en dos pinceladas. 
Sigo siendo un adolescente ahora en el armazón de un sesentón y creyendo aún en la justicia social,  la igualdad de razas y de sexos, la bondad humana, el amor y la amistad por encima de todas las cosas. 
Quizás un moña o un existencialista profundo que puede ser metáfora de otra cosa. 
Pero así soy, sintiendo mi corazón rojo y negro, hijo, nieto, bisnieto de trabajadores,  campesinos, asistentas, amas de casa.
Un existencialista disfrutón sobre todo del género humano con la suerte de haber compartido mesa con diversas razas y culturas y haberme zambullido en sus ritmos, olores, manjares, desdichas, sensibilidades. 
Seguro hice daño, y no buscándolo seguro. 
De sensualidad latente y en continua busca. 
Habrá personas que me consideren un cabrón y otras casi un ángel y seguro todas se equivocan o todas tienen razón, lo que sea lo soy en función del camino andado, las muchas heridas y los escasos triunfos.
Y me sigo emocionando al oír a Fairuz con música del maestro Rodrigo li beitut brinco con una danza napolitana. tammurriata nera
Sigo soñando con las Grandes Alamedas Allende Último discurso y en Santa Clara
La Rusia la mamá rusa. Katyuska cantada por una niña Red Army o
Borodin en la voz de la Lasso
El contraste de tonos Without Blame
Siempre mirando al sur TANGO
Sintiendo la mar Veles e Vents
Bebiendo del Nilo ENTA OMRI
Volviendo a mi Sur LOLE TRIANA
A pelear avellanas entre Salou y Cambrils Qualsevol nit o detrás de la barra de un bar y a la salida JAZZ Miles o gitaneo  GITANO 
Adorando a las Diosas Ain’t Got No
siguiendo duendes granaínos por las calles de Manhattan o penas en La Môme , camellos por San Diego deprisa soltando lágrimas por el camiño adios rios y por todos lados ella la mami

Tantas flores disfrutadas en otros tantos palos.

Quijote Smith, la Alcarria y la coca cola,  

Tengo la gran suerte de conocer gente de lo más interesante y de multitud de lugares, mujeres de fuerza y multiculturales, compartir mesa y comida con amigos de decenas de países y bailar en otros tantos sones. Asistí a memorables  actuaciones y conciertos en el Albaicín o en la muralla árabe,  en el teatro Eslava o en el Corniche de Alejandría.

He vivido como un mendigo, porque lo elegí, como un maleante, porque no había más remedio,  y la mayoría del tiempo como una persona normal, si se puede decir de alguien como yo. 

Con todas mis taras he vivido durante toda una vida y toreé en algunas ocasiones a la Catrina,  espero por mi condición de casi gato alguna vida me quede más. 

… y después del rock el flamenco y el trapicheo, el desorden,  la anarquía por supuesto, las drogas suaves y las menos suaves, y el miedo. Elegir vivir en la calle o en el campo, siempre indagando,  alguna huyendo y casi siempre perdiendo , un don nadie, un Quijote Smith, un pringao en Cañorroto y Lucero a la sombra de alguien … 

Toda una joyita que desde que nació está acompañada por el aliento frío de la muerte y en un par de sus visitas, a punto de coger la ultima parada... No es fácil convivir con la muerte, es cruel, de alguna manera esa frialdad mantenida in eternum.

Y aquella adolescencia muy dura adolescencia, un niño raro con ideas raras en un mundo eclesial un quijote anarquista en Wall Street.